Hace varias semanas que volví del EBE. La gran cita de la web social en habla hispana le llaman, un evento en constante evolución que este año regresaba al Barceló para ofrecer un programa más dinámico con grandes charlas en el plenario y talleres o ponencias distribuidos en distintos espacios que consiguieron atestar el limitado aforo de las salas azul y verde.

Para los que acudimos con regularidad a esta cita sevillana, el EBE es mucho más que ponencias, mucho más que networking. ¿Más que networking? ¿Es eso posible? Para comprobarlo hay que dejarse caer por el EBE y tapear entre amigos en La Alameda.

La segmentación de temas convierte las jornadas en una olla a presión de contenido, enriqueciendo el programa y permitiendo escoger según preferencias. Este año, el espacio central del atrio tres se convirtió en un segundo plenario en el que se desarrollaron algunas de las ponencias más interesantes.

Esta segmentación es un arma de doble filo en el EBE. Por un lado ofrece gran variedad de contenido, nadie queda sin una ponencia a su medida, pero en ocasiones nos vemos forzados a escoger entre dos charlas igualmente interesantes. Este año apenas pisé la sala principal, repartiéndome entre las salas verde y azul, auténticos hervideros de gente. Sin duda, este año la participación fue extraordinaria

La charla inaugural nos trajo de nuevo a Pau García Milá (@pau) al plenario, plasmando su experiencia personal en los orígenes de eyeOS, el entorno como obstáculo para la materialización de las ideas y una frase recurrente, “nadie sabe nada”. Una charla llena de inspiración, un necesaria inyección de autoconfianza.

Una de las ponencias marcadas como favoritas por gran parte de los asistentes al EBE fue la que nos brindó Gemma Muñoz @sorprendida, que nos hizo comprender que los datos son conocimiento y que el analista web es una suerte de Gil Grissom 2.0. Una ponencia-taller que ofrecía una visión de la analítica aplicada a los bloggers, un ejercicio práctico de cómo podemos trastear con nuestro blog para aprender analítica, descubrir los datos que queremos medir y cómo implementar y personalizar la herramienta para llegar al conocimiento.

Y Clara Avila, la chica del Facebook, ofreció otra clase práctica de cómo sacar partido a Facebook y comunicar para las marcas, con un punto y aparte, a cargo de Cool Tabs, en los aspectos legales que impone la red social de Marck Zuckerberg a la hora de organizar concursos, una letra pequeña intrincada que hay que respetar al máximo si no queremos despertar la furia del gigante azul.