PSFK da una visión práctica -y más realista- de la vida urbana en nuestra era conectada.

Imaginar un futuro en el que los dispositivos conectados funcionan para mejorar y potenciar nuestras vidas, en lugar de ser una carga para nosotros, requiere un acto de fe hacia las empresas tecnológicas que a menudo se imponen muy felizmente a sus consumidores. Durante los crecientes años del boom de las punto.com (entre 1997-2000), los proveedores tecnológicos ofrecieron innumerables visiones de un hogar conectado en las que prometían resolver un gran número de los problemas del hogar con gran entusiasmo.

En 1999, en pleno apogeo del boom de las punto.com, Excite@Home equipó un loft de Nueva York con Internet de alta velocidad -en ese momento un bien escaso para uso residencial- con dispositivos y aparatos avanzados para su tiempo (muchos de ellos prototipos), como una TV con conexión a Internet en el refrigerador o conexión a Internet por el teléfono en toda la casa, incluso en el cuarto de baño.

Excite@Home visionó con optimismo una inteligente, brillante y super-conectada “casa del futuro”, donde la conexión a Internet desde todas las partes de la casa conduciría a enormes oportunidades para vendedores y minoristas. La realidad, sin embargo, no resultó tan optimista como Excite@Home había deseado, y la casa del futuro de sus sueños estalló como la burbuja de las punto.com que la creó.

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